viernes, 30 de agosto de 2013

Cristóbal Balenciaga



      En 1916 apertura un taller de costura en San Sebastián- España, allí comienza a hacerse nombre como diseñador. El niño que desde los 10 años tuvo que ayudar a su madre en el oficio de la costura, para así  sustentar a la familia, luego de la muerte de su padre, y que llegó a ser ícono del diseño español.


  

  Una anécdota cuenta que, siendo niño aun, un día al salir de misa, le ofreció a hacerle un vestido a la Marquesa de Casa Torre, madre de la que luego fue la Reina Fabiola de Bélgica, esta le envió a casa un pedazo de tela y uno de sus más exclusivos trajes para que lo copiara y pudiera así demostrar sus habilidades. Ya desde pequeño se notaba su inclinación por el diseño, muy posiblemente, por crecer rodeado entre hilos, telas y alfileteros, con el ejemplo de su madre modista.


     Años después de su primer taller, en 1932 abre una segunda tienda en Madrid y otra en Barcelona el año 1938, después de haber obtenido un éxito extraordinario en París, un año antes. A la Ciudad de la Luz, se trasladó lleno de nuevas propuestas, de gran elegancia y a menudo plagadas de pasión por el color y las formas. Una misteriosa aguja, de encanto enigmático, que fascinó a todos que vieron sus diseños.

   Cristobal Balenciaga Museoa

     

      En 1939 presentó una línea de hombros caídos, de cintura pinzada y caderas redondas, estilo que anticipaba el new look de Dior de 1947. Años después se permitió el lujo de reinventar la silueta femenina con sus vanguardistas vestidos saco, las mangas tres cuartos, las faldas balón, el talle alto, las caídas en forma de túnica, y la manga murciélago, formas todas ellas sostenidas gracias a su magistral tijera y adornadas con grandes botones.



Cristobal Balenciaga Museoa

Cristobal Balenciaga Museoa



     Caracterizado por la sobriedad de sus diseños, en la década de los 50`s lanza su mítico vestido camisero, junto al traje chaqueta y el tacón bajo. Destacan los vestidos negros, los abrigos cuadrados sin cuello, ni botones, la manga japonesa, los impermeables transparentes, y la predilección por los tejidos con peso, que se enriquecían con bordados a mano, lentejuelas o pedrería.





















     

Al contrario de muchos diseñadores, que solo abocetaban sus creaciones, pero no las confeccionaban, Balenciaga tuvo un pleno dominio de la costura y del manejo de tejidos.







     Marlene Dietrich, Greta Garbo, la propia Reina Fabiola de Bélgica o la Duquesa de Cádiz, son algunos de la larga lista de reconocidos nombres, pertenecientes a la clientela, de este orgullo del diseño y la confección español.


      Siendo también perfumista, Balenciaga lanza su Casa Perfumera cuya, primera edición se creó en 1947.






Su lema fue, "arquitecto para las líneas, escultor para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida."














     En 1973, con motivo de la reapertura del Instituto de la Indumentaria en el Metropolitan Museum de New York, se expusieron 150 de sus diseños, todos ellos modelos de referencia ya por entonces.

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